viernes, 23 de marzo de 2018

Las neurociencias en el aula invitan a conocer el cuerpo y el cerebro






  • En la actualidad es indispensable conocer cómo funciona el cerebro, para desarrollar asertivamente la creatividad, las emociones y lograr aprendizajes significativos. El cambio de actitud y de prácticas pedagógicas se del maestro se requiere en el aula, de tal manera que pueda encontrar el justo medio entre la emoción  y la cognición, pues esto es indisoluble en los procesos de aprendizaje. Leer más

  • El neurocientífico Damasio ve el cerebro como una entidad donde no solo reside nuestra individualidad y los mundos emociones, éticos o morales, también contiene la propia sociedad y lo que es la esencia de la humanidad por ello afirma que  “solo cuando conozcamos de forma más profunda el funcionamiento del cerebro, lo lograremos, conseguiremos ser más felices”.  Anteriormente se consideraba que los pensamientos, reflexiones y decisiones  eran el resultado de conexiones entre neuronas concretas en un área en específica del cerebro.

  • La conciencia no está en ningún lugar concreto del cerebro, dice Damasio que ésta es un proceso y una entidad que está presente en todas las especies. Incluso los organismos unicelulares, como las bacterias o las amebas, tienen un sentido mínimo de conciencia. Trabajan para preservar su integridad, para sobrevivir. Así, cada organismo, cada ser vivo dispone de un nivel más o menos sofisticado de conciencia con el que adaptarse a su entorno y desarrollarse. El gran salto evolutivo humano es el incluir en la conciencia dimensiones como la memoria,  la imaginación, la creatividad y el razonamiento lógico.

  • Las emociones son entonces un conjunto de respuestas químicas y neuronales que conforman un patrón distintivo. Antonio Damasio las define como un “marcador somático”;  pues  las vivencias "dejan una huella  emocional que nos hace actuar" a poner en marcha un determinado tipo de decisiones y no otras. Las emociones preceden a los sentimientos. Y los sentimientos tienen una relación más profunda con los pensamientos.










Tres fuerzas vitales en nuestro cuerpo: la sexualidad, el eros y el amor

La vida es movimiento con sentido y significado. Y la experiencia de la vida está asociada al goce y al placer.  Por nuestro cuerpo hay un torrente de energía que fluye gracias a las emociones que procuran los sentidos, en ese encuentro con el mundo.

Nuestros sentimientos, pensamientos y quereres, que transitan en la consciencia, son una unión indivisible entre lo que vivimos y deseamos. Así mismo, en ese cuerpo con vida, fluyen tres fuerzas de la vida: el amor, el eros y la sexualidad que trenzadas nos amarran a la existencia. 

Según Pierrakos (2008), el eros es la fuerza transformadora de la vida, es el eros el que crea las emociones, es una resonancia vibracional (simpatía por el encuentro con el otro o lo otro), es decir, es un don externo. 

El amor es la fuerza unificadora, es un impulso constante que exige trabajo y voluntad, nace en el interés profundo, es un don interno, íntimo del sujeto que  se vale de la fe para fundirse en un estado espiritual que conduce a la felicidad o a sensaciones de bienestar, en tanto se es reconocido, valorado y se crean conexiones de pertenencia. 

 La sexualidad es la fuerza creativa, la expresión de la naturaleza física. no se reduce al encuentro físico entre cuerpos, impregna todas las actividades de la vida, coexiste con la vida.

Estas tres fuerzas vitales están en un permanente agenciamiento  de deseos, en tanto el cuerpo tiene dos dimensiones relevantes en correlación, la energía y la consciencia. Por un lado somos materia y energía, constituidos de ondas de energía o partículas de materia, depende de la perspectiva  que lo explique.  Y esa energía puede ser acelerada, desacelerada, alterada o distorsionada. 

Así mismo, está la consciencia que va dando forma a esa energía y que finalmente irradia el cuerpo, esta puede ser negativa, positiva o neutra. Sin embargo, es necesario recordar que el cuerpo posee su propia sabiduría, aunque tradicionalmente se ha relegado la consciencia a funciones solo en la  dimensión cognitiva. 

También es cierto que los actos actos volitivos pueden transformar una enfermedad, una capacidad o una situación de riesgo, pero también el cuerpo con su sabiduría puede responder con su ritmo instintivamente a diversos dilemas que se presentan de repente, sin que alcancen a ser procesados por la mente. 

La consciencia es ese centro, ese ser espiritual, gracias a esta se puede decidir cada acción, dirimir entre lo bueno, lo malo y entre lo conveniente para actuar ante los retos que impone la realidad.

Por: Claudia C. Pinzón Romero

Derechos sexuales y reproductivos en la Discapacidad

Inclusión Bioética y Discapacidad


El modelo social de derechos humanos incluye las personas con discapacidad y la participación plena de estas en la sociedad

La interacción con barreras tiene que ver con lo actitudinal, con lo legal, con lo constitucional, con la toma de conciencia, la discriminación, la pobreza, etc.

Es necesario garantizar la creación de condiciones para la igualación de oportunidades, responsabilidad que   se traslada a todos los entes que participan en la sociedad..

También el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad es parte del concepto multifocal que debemos entender para poder abandonar los modelos asistencialistas, caritativos y acercarnos al modelo de los derechos humanos de las personas con discapacidad.

la compañía es un verdadero lujo